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LA HISTORIA FAMILIAR Y LA CREACIÓN DE UNO MISMO.

PRIMERA PARTE:  YO


Vengo a hablar sobre cómo influye la fertilidad de nuestras, padres madres, tíos, tías, abuelos.... las vivencias de estas personas que conoces desde pequeña, las historias que te han contado y la concepción de uno mismo en cuanto a la propia fertilidad y maternidad o paternidad.

Antes de nada recapitulare, en las historias de mi familia.

Yo siempre he sido una persona curiosa, desde muy pequeña me gustaba aprender y saber cosas, aprender de las experiencias de otros, me encantaba sentarme a escuchar a mi madre, a mi abuela, ver los videos de cuando yo era pequeña, o abrir un álbum de fotos y preguntar sobre esos momentos fotografiados. Ahora me doy cuenta de que con mis videos y mis fotografías, yo hago igual, plasmo y espero tener alguien al que contar todo esto,
Me doy cuenta, de lo mucho que nos transforman esas historias, esos cuentos, que van ayudándonos a crear una imagen del pasado y nos proyecta a uno mismo hacia el futuro.

MI UBICACIÓN FAMILIAR

Soy la primera hija de un matrimonio heterosexual, un matrimonio que a mis ojos siempre se ha querido mucho. Años después de mi llegaron mi hermano y mi hermana con los que me llevo 6 y 8 años.
Soy la primera nieta por parte de la familia materna,  después de mí, llegaron seis nietos más, sin incluir a mis hermanos.
En cuanto a la familia paterna fui la pequeña de la familia durante unos años, tengo tres primos mayores, con los que me diferencio en edad en 10, 7 y 4 años. Más tarde se sumaron dos primos, 9 años y 24 me separan de cada uno.

DE MIS PADRES Y DE MÍ

Desde bastante peque, me gustaba sentarme a ver las cintas de video (VHS) que con gran cariño mis padres habían grabado, desde mi nacimiento, me refiero desde horas después de nacer. 
Una ratica setemesina que se escurría entre los pañales y las manos de mis padres. Me encantaba mirar una y otra vez aquellos videos, eran la prueba inequívoca de que mis padres me querían, de que fueron felices el día en que llegue al mundo.
Mis padres me contaban que no pudieron darme el pecho mucho tiempo, porque lo vomitaba todo, todo me sentaba mal, todas las leches de formula y la leche de mi madre también, supongo que ahora que se de mi intolerancia a la proteína de la vaca, todo cobra más sentido. Hoy probablemente la lactancia se habría podido llevar eliminando esas comidas de mi madre. 
El súper biberón que me daba mi padre con un cariño inigualable, era más grande que yo, pero la ternura que el desprendía quedo inmortalizada por una enorme cámara de video de 1980yalgo.
Me contaban como nuestra perrita Dana me quitaba la chupeta, y como celosa de mí, amantaba y criaba un peluche en su cesto.


Conforme fui creciendo, pregunte por que no había videos de cuando estaba en la barriga de mi madre, poco a poco me lo fueron contando.

Mis padres habían perdido dos embarazos antes de que yo llegase a este mundo. El relato de cómo fue aquello lo tengo bien grabado en mi mente.
3 años después de casarse, por fin mi madre se quedó embarazada,  mi madre nunca habla de cómo se sentía en ese embarazo, asique nunca pensé en que eso fuese importante, ellos no hablaban de los sentimientos durante el embarazo, supongo que por el dolor y la angustia que eso puede llegar a causar, no puedo ni imaginar el dolor que sintieron cuando, a los siete meses de embarazo perdieron al pequeño.
Mi madre cuenta como un médico le rompió la bolsa y le provoco el parto, como le dijeron que él bebe había nacido muerto....  y hay entran mis dudas, aunque sé que el dolor de mis padres es grande, yo ahora me pregunto, ese hermano mío ¿nació muerto? en aquella época...1983/4 más o menos, los niños robados estaban a la orden del día. Mejor no pensar en ello... pero... la duda siempre estará y es algo que no podemos saber. Asique creamos que murió

Sé que mi padre se culpaba  por llevar a mi madre en moto, asique la vendió y se compraron un coche. Ese Citroën BX rojo, que recuerdo con mucha ternura.
Tres años después perdieron otro embarazo.  De ese no sé nada más.

Y 8 años después de casarse, llegue yo.
Mi madre me contaba, que mi padre se preocupaba por que ella estuviese bien. Con cerclaje y a reposo absoluto todo el embarazo, y con las perdidas anteriores, la ilusión les mantenían a raya.

Es aquí donde quiero parar. Muchas veces, pensé que ellos debían haberse ilusionado. Ahora entiendo que de seguro lo hacían, contarían los días, mi madre dice, que pensaba un día mas, venga un día más.  
He estado cabreada, molesta más bien, con Nazan por mantener la ilusión a raya, veo en ella ese escudo que se formó mi padre, porque perder a los hijos, aunque no hayan nacido aun, duele mucho, y cuando veo eso en mi pareja, me molesto, yo no quiero q mis hijos sientan q no hemos tenido ilusión por ellos, pero ahora que lo pienso, si q la tenemos, solo nos cuidamos un poco.

Pero... ¿de qué vale este mecanismo de defensa absurdo? ¿Realmente funciona? ¿No sería mejor disfrutar de la ilusión y aceptar los malos ratos y vivirlo todo plenamente?



Mi madre me dio a luz tras un día largo de contracciones, a mí, con el miedo, supongo de que naciese y no viviese. Cuando nací, después de 9 años, al fin tenían a quien habían amado tantos años sin conocerme.

Me paro a pensar, y ahora veo la fuerza que tuvieron, cogerme en brazos tuvo q ser un regalo enorme, pero, ¿acaso mi madre no se acordó entonces de su primer parto? parir y no tener a tu hijo en brazos debe ser tan duro.

¿Cómo me afecta todo esto a mí?... pues afecta.

Cuando me proyectaba ya hace unos años, embarazada, me auto convencía de que yo, para nada tenía por qué heredar los problemas que mi madre había tenido para traerme al mundo. Que yo no tenía por qué tener abortos, y de seguro que si empezaba joven no habría ningún problema.
Pero ahora me miro, y mi madre y sus vivencias están reflejadas en mí, yo ya había oído de abortos, yo ya sabía que perder un hijo duele. Ojala y algún día mi madre hable de ese dolor que sintió conmigo. Porque necesitamos aprender de las experiencias de otras personas que han pasado por lo mismo o por situaciones parecidas.
Me negué, cuando empecé a perder a mis mellizos, me negué rotundamente, me había quedado embarazada, a mi madre le costaba quedarse, eso era ya algo bueno.
En la sala de aquel hospital, después en la consulta, recordaba y me preguntaba cómo se debía sentir mi madre, no la llame, ella no lo supo hasta meses después, no solo porque necesitase vivir ese momento en la intimidad de mi pareja, sino porque imagine que pasar por aquello a mi madre, le debería de traer unos recuerdos muy dolorosos, y esta vez mi padre no estaba para acompañarla y entenderla en su dolor.

¿Yo podre tener experimentar lo que es gestar a uno de mis hijos? ¿podre vivir un embarazo tranquilo e idílico? sé que no, ya me preparo para ello, porque aunque nadie  este de acuerdo conmigo, es mucho mejor prepararse para lo peor y disfrutar de que nada vaya mal, que creer que todo va a ir bien y que la montaña se derrumbe sobre ti.

Asique cuando muchos me dicen que no me preocupe que soy joven, recuerdo a  mi madre, que también era joven, el tiempo, el tiempo hay que vivirlo, y duele estar en espera.

Estar amando a alguien que quieres y que no llega, es como esperar en una estación de tren, que no sabes si esta activa o abandonada y por si acaso apareciese algún tren al que subirte, allí esperas.





Algunas personas somos madres y padres, mucho antes de que los hijos lleguen a nuestros brazos, pues ya tiene un hueco esperándoles en nuestros corazones.

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